Historia

Hay claras evidencias que corroboran que los primeros torremochanos se afincaron en estas tierras hace ya unos cuantos miles de años, como así lo reflejan las tumbas antropomorfas excavadas en roca viva y que se mantienen al aire libre no muy lejos del actual casco urbano que, aunque algo deterioradas, todavía se puede apreciar las siluetas humanas que reflejan la posición de la cabeza y los pies. Estos restos de tumbas antropomorfas nos indican que la zona pudo ser habitada ya desde la Edad del Bronce, existiendo también vestigios de asentamiento en época romana, como son la calzada y el puente.

La primera referencia documental a esta población nos sitúa en 1232, según reza en el manuscrito existente en el Archivo del Monasterio de Guadalupe, titulado: Partidos Triunfantes de la Beturia Túrdula (...) compuestos y dirigidos por el Padre Fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar, en el año 1779.

Aparentemente, y por lo que aconteció más adelante, se da a entender que el pueblo torremochano ha sido difícil de gobernar, ya que, de lo que sí se tiene noticias es que fue desmochada a causa de una rebelión de algunos nobles, los cuales quisieron hacer frente hasta a los mismos Reyes Católicos. No es difícil pensar lo cómodo que le resultó a la corona, simplemente haciendo acto de posesión de aquellas tierras y tomando para sí hasta los maestrazgos de las Órdenes Militares.

Torremocha era, en el siglo XVI, una villa perteneciente a la Encomienda de Montánchez, dependiendo del Priorato de San Marcos de León. Un siglo después, en el año 1631, alcanzó su autonomía tributaria y jurisdiccional.

La Torre fue desmochada por la rebelión de algunos nobles contra los Reyes Católicos. Por otra parte, como muestra la Cruz en un edificio situado detrás de la Iglesia de la Asunción, Torremocha ha tenido que ver también con la Orden Militar de Malta.

Guerra de Independencia

La división francesa del general Girard, perteneciente al V Cuerpo que regía el general Drouet, compuesta por 4000 infantes, se hallaba situada en Cáceres y en sus inmediaciones para privar de recursos al ejército español de D. Francisco J. Castaños. Para aventar de aquel punto a los franceses, se unieron los aliados y en Aliseda 5.000 españoles más haciendo crecer el ejército en un número bastante elevado. A la aproximación de los aliados se replegaron los enemigos y abandonaron Cáceres, dirigiéndose a Torremocha, camino de Mérida. Más prosiguiendo los nuestros tras de los franceses, supieron el 27 en Alcuéscar que Girard hacía noche en Arroyomolinos.

En vano formaron los franceses dos cuadros, defendiéndose con desesperación; la resistencia era imposible, y no tardaron en sucumbir, salvándose Girard con unos pocos de los suyos en la inmediata sierra de Montánchez. Los nuestros llegaron hasta Mérida, donde se mantuvieron hasta que, avanzando a su vez Drouet, se retiraron los españoles a Cáceres y los anglo-portugueses a sus anteriores acantonamientos de Portugal.

Mariscal Víctor

Torremocha fue el retiro del mariscal Víctor, duque de Bellune. Este mariscal francés participó en la batalla de Medellín que fue el primer gran combate que se dio en Extremadura durante la guerra (participaron 40000 hombres aproximadamente).